Un 29% de los que decidieron emprender durante 2013 en España lo hizo por necesidad. Ni impulsados por el deseo de dejar una huella en el campo de la innovación ni porque posean un gen empresarial. Su razón para poner en marcha un negocio fue la situación económica del país y su empeño en encontrar una salida. Ese porcentaje sitúa a los españoles siete puntos por encima de la media de la Unión Europa, según el informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) de 2013, el principal barómetro internacional sobre el emprendimiento.
A priori, se podría pensar que un emprendedor desprovisto de atrevimiento e imaginación jamás podría sobrevivir en el competitivo universo de los negocios, pero los expertos sostienen que un buen empresario no siempre nace con las aptitudes para ser un líder nato, sino que cualquiera puede aprenderlo. La motivación es el factor clave.
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Ser un experto en algo o el mejor en cualquier campo que sea extremadamente competitivo es complicado, pero existen teorías el talento lo podemos desarrollar en base a una fórmula: el trabajo duro.












¿Tenemos los españoles madera de emprendedores? A tenor de los resultados que se desprenden del Informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) España 2013, la respuesta es no. Según este estudio, solo el 5,2 % de la población se habría decidido en 2013 por la vía del trabajo por cuenta propia para ganarse la vida o, como diría Mario Alonso Puig, médico especialista en cirugía general y digestiva y autor de El cociente agallas (Espasa), “para sacar la mejor versión de sí mismos”. Y para ello deciden salir de su zona de confort y dar rienda suelta a su entusiasmo, determinación, compromiso, persistencia y paciencia en pos de un único objetivo: vivir de su propia empresa. Meta complicada y arriesgada, como prueba el mencionado porcentaje del GEM 2013. Pero, ¿por qué esta cifra no es mayor? ¿Qué tienen de especial las mentes de ese 5,2 % de emprendedores? Aunque con matices, las respuestas de los expertos convergen en una misma dirección: proactividad, compromiso, motivación, capacidad de sacrificio e ilusión.








